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6.4.09

Equi-distancias

* Para ti...


Te estoy buscando donde soy,

donde se rompen mis manos si no tocan y es invisible el resultado;
donde vacío los paréntesis del líquido viscoso de los puntos suspensivos a cambio de la médula espinal de la pregunta;
donde nazco hacia la profundidad de lo que intuyo y la curva más cerrada se transforma en espiral.

No hay nada allí que no provenga del exquisito estilo de cometa con que me visto los días que hace sol;
nada que no sea la blanda y fiel material en que me aseo los domingos, cuando todo está cerrado excepto dentro.

En el último suspiro del volcán dormido, en el descalabro de la inercia, en la ausencia total de coordenadas…

Te estoy buscando donde soy; no importa dónde esté,
siempre apareces.

22.12.08

EN VENTA


Da comienzo la Subasta.

Al mejor postor levanta el vuelo
el arco moribundo de la Catedral.
Por él pasaron
el tiempo y los relojes,
esquela en busca del silencio
que la complete;
ya nadie Cree
porque es invisible el muro
bajo el que caemos.

Un único ojo ciego nos advierte del peligro:
la llave
permanece inmóvil en la cerradura.
Hay quien intenta
encontrar de nuevo las mohosas piedras
o alcanzar el otro lado del espejo. Van a tientas...

Nunca existió el abracadabra para los ojos abiertos.

24.8.08

pequeño movimiento


Me hipnotizan los detalles móviles:
las olas del mar, el palpitar
invisible de las estrellas
o los gorriones que, a primera hora de la mañana,
invaden la parcela de cielo
que me pertenece
con su ir y venir frenético y coordinado.

Así quedo, atada y amordazada,
por una imagen
en pequeño movimiento.

Desaparece el resto del mundo
y las cosas que (según he oído comentar)
le dan importancia.

Tarde o temprano, lo sé,
no podré desprenderme de una de esas contemplaciones
y quedaré atrapada por su palpitar transparente.
Mis ojos serán tan sólo
el reflejo inmóvil de la espuma,
la energía inexistente a millones de años luz,
o el batir de alas bajo la porción de cielo
que deja entrever mi ventana.

Entonces, que nadie intente en vano regresarme.
Entonces.

9.4.08

Revés


He caído en la cuenta
como caen las gotas de esta lluvia
rompiéndose contra la superficie de mis manos.

No hallo umbral que me contenga
ni muro capaz de sostener esta embestida.

No hallo espacio suficiente
y mantengo una búsqueda
que es como romperme las manos contra las gotas de lluvia.

Tal vez me cuelgue a secar vuelta del revés
con las costuras al agua, vértice de lo que intuyo,
para encontrarme, por fin, el rastro.

Tal vez regale el aire que he alquilado
en este nacer de nuevo cada día
y así sustituir el orden de mis huesos.

Que sea mi esqueleto el que salude con su sonrisa eterna;
mis ojos hacia dentro,
que es como desenterrar con las manos la propia raíz
y sacar la cicatriz a la ventana.
Escuchar la murmuración
del que sacaba a pasear al perro en ese instante, del que
comía pipas sentado en un banco, del que ansiaba la verdad de las farolas.

He caído en la cuenta.
Tal vez
sea el momento de mentar a los nombres por sus cosas.