Te estoy buscando donde soy,
donde se rompen mis manos si no tocan y es invisible el resultado;
donde vacío los paréntesis del líquido viscoso de los puntos suspensivos a cambio de la médula espinal de la pregunta;
donde nazco hacia la profundidad de lo que intuyo y la curva más cerrada se transforma en espiral.
No hay nada allí que no provenga del exquisito estilo de cometa con que me visto los días que hace sol;
nada que no sea la blanda y fiel material en que me aseo los domingos, cuando todo está cerrado excepto dentro.
En el último suspiro del volcán dormido, en el descalabro de la inercia, en la ausencia total de coordenadas…
Te estoy buscando donde soy; no importa dónde esté,
siempre apareces.




