Problemas de Geografía Personal

Friday, May 16, 2008

Significa


He callejeado por memorias imposibles de traducir
para llegar al punto exacto de desenlace
sin apenas haber cruzado el de partida.


Detenida delante del retrato conmemorativo de mí misma,
me deshago.


Soy más de las cuatro de la madrugada en tu reloj,
demasiado tarde para estar despierto.
El cansancio es una losa sobre los párpados
que devora cuanto ignora.


Esta distancia en su punto exacto de cocción me queda
dos tallas más grande.


Gasto horas en el photoshop y en conversar
con mis desconocidos;
es la última apuesta que me queda,
mi corazón bajo la manga,
antes de tirar el rey sobre el tablero.


Siempre lo he sabido: todo significa.

Monday, April 21, 2008

No cubrir


A veces tengo frío,
descosidos
o llamadas perdidas
de las que no consigo despertar.

Pasan a mi lado, raudas,
como una ambulancia
de urgencia,
y su sirena me acompaña después durante horas.

Imagino entonces que soy una autopista
hecha de mármol negro
por la que resbala la luz,
y la sirena
se transforma en un eco imparable y febril
que retumba llenando mi huecos
aunque yo no quiera.


A veces tengo
una circunferencia invertida que me trae de cabeza,
y un mundo diminuto
bajo mis manos.

La gravedad continúa trabajando
aunque sea domingo.

Mientras, estiro mis dedos
tratando de aferrarme a una nube de lluvia
a la que ordeñar;
y que el líquido elemento
convierta en rotos y helados charcos
mis llamadas perdidas.

Tuesday, April 15, 2008

MAR


Necesito el Mar.

Mojarme los pies, cerrar las huellas de la orilla con las mías, llenarme de sol, buscar entre las conchas y las piedritas un talismán mágico para mi colección, la cadencia de las olas, su lenguaje..., la tibieza de la arena al cobijar mis pies, hundirme en el silencio y disfrutarlo, lo profundo, lo inexplorado, las preguntas sin respuesta, tan pasado que no tiene ni tiempo, perder la prisa...

Acudo a él como a un refugio, a encontrarme perdiéndome; en ningún lugar como en él me tengo tan cerca.

Necesito el Mar.
Por eso temo que llegue el verano y me lo arrebate.

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Friday, April 11, 2008

Gracias, viento


Me fui sin paraguas...

Hacía viento... mucho, tanto que no me di cuenta de que podía llover...

Las imponentes ráfagas de viento atraían mi atención; asomada a la ventana contemplaba torcerse los poderosos troncos de los árboles, mezclarse la ropa colgada a secar hasta fundirse en una sola pieza de color sin forma, bailar las sillas de plástico verde del bar de abajo por toda la plaza. Mi corazón bailaba también. Y mis ojos se movían nerviosos entre el espacio vacío intentando atrapar, acaso, un instante el algo tangible que tuviera el viento.

Un poco más allá, el cielo mostraba sus nubes más negras y amenazantes, pero yo no pude verlas.

Me mojé, claro.

...y aunque la decisión no fue enteramente mía, me sentí libre.

¿ A cuántas ataduras con forma de paraguas estaremos anudados sin darnos cuenta?

Gracias, viento.

Wednesday, April 09, 2008

Revés


He caído en la cuenta
como caen las gotas de esta lluvia
rompiéndose contra la superficie de mis manos.

No hallo umbral que me contenga
ni muro capaz de sostener esta embestida.

No hallo espacio suficiente
y mantengo una búsqueda
que es como romperme las manos contra las gotas de lluvia.

Tal vez me cuelgue a secar vuelta del revés
con las costuras al agua, vértice de lo que intuyo,
para encontrarme, por fin, el rastro.

Tal vez regale el aire que he alquilado
en este nacer de nuevo cada día
y así sustituir el orden de mis huesos.

Que sea mi esqueleto el que salude con su sonrisa eterna;
mis ojos hacia dentro,
que es como desenterrar con las manos la propia raíz
y sacar la cicatriz a la ventana.
Escuchar la murmuración
del que sacaba a pasear al perro en ese instante, del que
comía pipas sentado en un banco, del que ansiaba la verdad de las farolas.

He caído en la cuenta.
Tal vez
sea el momento de mentar a los nombres por sus cosas.

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Monday, March 31, 2008

Espejismos

Creí que era yo, que me pertenecía… pero sólo era el reflejo de los otros en mi cuerpo. Sus cicatrices, sus blasfemias, su calamidad, sus lazos y nudos vueltos de espaldas, hipnotizándome….

Se apoderó de mí un instante el recuerdo de lo que no había ocurrido, la nostalgia doliente y ácida de lo que sería si… la imagen rotunda de todo aquello que yo sería capaz de construir con aquellas piezas. Las barajaba y mezclaba, las unía y ataba y pulía y cosía hasta formar un puzzle realmente apetecible. Tal vez sea cierto que estoy hambrienta.

Una lágrima después, un instante, y todo empezó a completarse. El círculo avanzaba hacia sí mismo como una víbora lánguida y el hechizo se desdibujó en la arena árida del presente. De un zarpazo di la vuelta a los espejos que me rodeaban, y fue mi imagen la que se lanzó a la carrera hacia todos los infinitos. Y era yo la que pertenecía a los otros, hipnotizándoles…


Imagen: Alberto Molina


“Estoy satisfecho con lo que tengo: un techo, un hogar, una mesa, los libros, un jardín, los animales que viven conmigo, un plato de sopa caliente todos los días y la fantasía, que jamás me abandona.
Dentro de los límites de mis modestas posibilidades, yo también me siento digno de estar en el mundo, igual que los árboles, las flores, las estrellas, y descubro que dentro de cada uno de nosotros existe un jardín donde se pueden encontrar muchas respuestas: basta con saber buscar. (...)
Debes ser feliz; siempre: cuando la lluvia cae sobre el gran pinar, cuando la escarcha dibuja bordados en los prados, cuando el viento barre las hojas amarillentas del jardín.”

La cabaña encantada - Romano Battaglia




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Monday, January 21, 2008

Pequeña eternidad

Vivo en una eternidad diaria, ensayada para ser lo que un día sería si… La vivo dulce e imperiosamente porque desconozco el momento de doblar la siguiente esquina. Vivo mi pequeña eternidad y sus matices cargados de aparentes sentidos, y ubico mis necesidades a su paso tratando de no perderme entre el desierto que delimitan sus orillas.

Le caliento café por las mañanas mientras contemplo, a través de sus entumecidos iris por el sueño, la próxima armonía; nada en ella es real y nada falso. Existe como intento existir a bocanadas de este aire alquilado por un tiempo que tanto tiene de tal vez como de espera. Barro sus esquinas, pulimentando a ciegas las recónditas oscuridades que esconden unos pétalos reacios a abrirse. La veo alejarse en su quehacer diario y continuo absorta en ella, tragando el uno a uno de sus cuentas. Acurrucada a su lado, protegida del frío, levanto amarras para consolarme de las mitades de toda la historia.

Y ahí acaba todo, cuando Morfeo hace acto de presencia, se cierran todas las ventanas y se sellan las puertas; mi pequeña eternidad se abraza a sí misma y completa todo lo que es aunque de miedo. Invade el tiempo. Un destello. Se apaga.

Ignoro a conciencia y fuego el resto de las cosas permanentes o vivas. Respiro una eternidad diaria.

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