
En la etiqueta, además del precio y la talla, se lee "caos". -una nueva marca, supongo-. Pero es la única prenda que responde a este título (sobrescrito a un made in inteligible, a mano, con tinta azul) en toda la tienda. Lo he comprobado, entre otras cosas, porque el aire acondicionado y el ambientador de fresa del establecimiento me invitaban a retrasar mi salida al mundo real.
Curiosamente, es la única prenda que parece bien colocada. -¿la excepción que confirma la regla?, me digo; o tal vez el íntimo orden del desorden. Todos nos movemos bajo el peso de una o varias etiquetas con sus palabras manuscritas en azul, y el resto de cosas no existiría tal y como las conocemos en ausencia de ese lastre vivificador-.
Alguien toma la prenda y tras probársela por encima de la ropa se encamina con ella hasta la caja. -Mierda, mierda... Jodido loco, ¿qué cree que está haciendo?-. Definitivamente, la ha comprado, que el cielo le ayude...
Saco un bolígrafo azul de mi bolso y tras alisar, colocar en una percha y colgar una chaqueta vaquera con toda la precisión de que soy capaz en una de las repisas centrales, saco la etiqueta y dibujo 'caos' sobre ella para mantener el sistema perfectamente desordenado.





